Escribe: BLADIMIR MARTINEZ
Puno ha permanecido históricamente al margen del “Perú oficial” (Rénique, 2004), cuyas consecuencias se hacen evidentes en la cobertura de los medios de comunicación, sobre todo de aquellos con sede en la capital. Un ejemplo de ello es la cobertura realizada en relación con los acontecimientos ocurridos el 9 de enero de 2023 en Juliaca, donde, a raíz de la fuerza letal, armas prohibidas para tareas de control público y ejecuciones extrajudiciales cometidas por la Policía Nacional del Perú, fallecieron 18 personas (Amnistía Internacional, 2023).
Al respecto, Rojas (2023) señala que Radio Programas del Perú (RPP) “realiza[ba] una transmisión de la protesta social de carácter sesgado y que limita[ba] la cobertura de las protestas a los sucesos de violencia causados por los manifestantes”, con el ánimo de deslegitimar las protestas sociales y asociarlas con economías ilegales, narcotráfico, contrabando y terrorismo. Asimismo, el mismo autor sostiene que, en contraste, medios de alcance regional, como La Decana, mostraron una postura distinta a la de los medios capitalinos y buscaron posicionarse como alternativas informativas para dar voz a los testimonios de las personas afectadas.
Debido a lo anterior, no sorprende que muchas lectoras y lectores desconozcan la problemática del caso de la cuenca Coata, principal fuente de agua para Juliaca y otros distritos en la región de Puno. Por ello, en esta nueva edición de Altiplania, frente a los intentos de silenciar a Puno y en un gesto que hoy se asumiría como rebeldía, presentamos una de las problemáticas de contaminación, tanto minera como urbana, que, si bien no es la única, resulta imprescindible analizar por su prolongada existencia, las resistencias y los constantes vericuetos del Estado peruano para darle solución.
La Cuenca
La cuenca del río Coata es una de las 159 unidades hidrográficas delimitadas por la Autoridad Nacional de Agua en el Perú, y pertenece a la vertiente hidrográfica del Titicaca, la de menor extensión en comparación con las otras dos ubicadas en el territorio nacional (ANA, 2015). El río de la cuenca Coata es uno de los cinco principales tributarios del lago Titicaca, junto a los ríos Ramis, Huancané, Ilave y Suches (Comisión multisectorial para la prevención y recuperación ambiental del lago Titicaca y sus afluentes, 2014). Además, la cuenca del río Coata y el lago Titicaca forman parte del sistema hídrico del lago Titicaca, el río Desaguadero, lago Poopó y el lago Salar de Coipasa que conforman el sistema Titicaca, Desaguadero, Poopó y Salar de Copaisa – TDPS, una cuenca endorreica de 143,900 km2, ubicada en el altiplano entre Perú y Bolivia (INTECSA et al., 1995).

Tomado de “Inventario de recursos hídricos y fuentes contaminantes en la cuenca del lagoTiticaca
Bolivia” en Ocola et al (2022, p. 14)
Con una población de 280,523 habitantes, la cuenca del río Coata enfrenta una grave contaminación. Juliaca, como el principal centro urbano de la región, es la mayor fuente de vertimiento de aguas residuales y residuos sólidos en la cuenca (Codenet et al., 2018). El río Coata, eje central de esta cuenca, se extiende a lo largo de 180 km antes de desembocar en la bahía de Coata del lago Titicaca. Su recorrido comienza en la laguna de Sanjona, a 4,845 m.s.n.m., donde nace como río Callhua, y a lo largo de su trayecto cambia de nombre sucesivamente: Orduna, Borracho, Ichucallo, Canuma, Cerrillos, Cabanillas, Maravillas, Juliaca y finalmente Coata. En su desembocadura, el río Coata forma un delta altamente constructivo y meandrante, una característica poco común en la vertiente del Titicaca. La combinación de intensa sedimentación y un patrón de meandros persistente hace que este delta se distinga de otras formaciones fluviales de la región (Comisión multisectorial para la prevención y recuperación ambiental del lago Titicaca y sus afluentes, 2014). Ello ocasiona que la superficie del delta se expanda, como se observa en la figura correspondiente a las imágenes satelitales de 1986 y 2019, donde se evidencia un incremento en la acumulación de sedimentos en la bahía.

muestran la expansión de las zonas terrestres formadas por la acumulación progresiva de sedimentos. Fuente: Google Earth Pro.
Problemática
Esta característica ha provocado el transporte de contaminantes desde las zonas altas, medias y bajas de la cuenca, facilitando su transporte en aguas superficiales, acumulación en los sedimentos fluviales y su posterior depósito en el delta meandrante de su desembocadura.
El estudio de Alfaro-Jaucha & Tam-Málaga (2022) confirmó la relación entre la contaminación del río Coata y el lago Titicaca, evidenciando la presencia de metales traza como arsénico (As), aluminio (Al), bario (Ba) y manganeso (Mn) en los principales afluentes del lago (Ilave, Ramis y Coata). Los resultados mostraron que estos metales no solo contaminan el agua, sino que se acumulan progresivamente en los sedimentos lacustres. Las concentraciones más elevadas de As, Ba y Mn en el agua del lago se detectaron en la desembocadura del río Coata, mientras que los sedimentos lacustres registraron altos niveles de Al, As, Ba y Mn tanto en esta zona como en áreas cercanas.
El crecimiento urbano e industrial de Juliaca, intensificado desde mediados del siglo XX, ha incrementado progresivamente la descarga de aguas residuales sin tratamiento hacia la cuenca Coata. Sin embargo, no fue sino hasta 2002 que el Estado peruano reconoció oficialmente la urgencia de la descontaminación del lago Titicaca, con la aprobación de la Ley 27814, que declaró de necesidad y utilidad pública la recuperación ambiental de la bahía interior de Puno. En ese mismo año, mediante el Decreto Supremo 007-2002-MINCETUR, se creó una Comisión Técnica Multisectorial encargada de elaborar un Plan de Recuperación Ambiental de la bahía de Puno, según la exposición de motivos de la mencionada norma. En este proceso se incluyó a la Municipalidad Provincial de San Román, ya que para ese entonces Juliaca era una de las principales fuentes de contaminación del lago, con el vertimiento de aguas residuales sin tratamiento que afectaba no solo a la bahía de Puno, sino también a comunidades ubicadas en la parte baja de la cuenca del río Coata.
A pesar de este esfuerzo, la problemática ambiental persistió y, en 2013, se conformó una nueva comisión multisectorial con un enfoque más amplio para abordar la contaminación del lago Titicaca en su conjunto. En esta instancia, la cuenca Coata fue incorporada explícitamente dentro de la problemática ambiental del lago.[1] Sin embargo, los esfuerzos estatales no lograron frenar el deterioro de la calidad del agua, lo que llevó a que otras instituciones asumieran un papel activo en la vigilancia ambiental.
Estudios y acciones desde la Sociedad Civil
Ante la ineficacia de las acciones estatales, organizaciones no gubernamentales (ONG) como Suma Marka y Derechos Humanos y Medio Ambiente (DHUMA) realizaron estudios en 2017, evidenciando la contaminación de manera indiscutible. Sus análisis confirmaron lo que ya era evidente a simple vista, perceptible al tacto y notorio por su fuerte olor.

Sin embargo, los monitoreos independientes y la acumulación de evidencia científica no bastaron para lograr una respuesta efectiva del Estado. Ante la persistente omisión de las autoridades y el agravamiento de la crisis ambiental y sanitaria, dirigentes de la cuenca Coata junto Dhuma, presentaron una demanda constitucional de amparo el 2017, alegando la violación de derechos fundamentales, entre ellos, el derecho a la dignidad humana, la vida, la salud, el acceso a agua potable y un medio ambiente adecuado y equilibrado.[2]
En 2023, el proceso judicial culminó con una sentencia parcial favorable, en la que se declaró fundada en parte la demanda contra el Gobierno Regional de Puno, la Dirección Regional de Salud de Puno, la Municipalidad Provincial de San Román, SEDA-Juliaca y el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento. El fallo reconoció que la omisión de estas entidades vulneró derechos esenciales de los pobladores de Juliaca, Coata, Huata, Capachica y Caracoto, ordenando medidas concretas para mitigar la crisis. Entre las disposiciones, se ordenó a SEDA-Juliaca y la Municipalidad de San Román implementar en 30 días un sistema de potabilización y suspender los vertimientos de aguas servidas; a la Dirección Regional de Salud de Puno, detener la descarga de residuos hospitalarios; al Ministerio de Vivienda y la Municipalidad de San Román, construir una planta de tratamiento de residuos sólidos; y a todas las entidades demandadas, garantizar atención médica especializada y adoptar medidas urgentes para restablecer condiciones de vida digna en la zona.[3]
Mientras el proceso judicial por violaciones de derechos seguía su curso hasta alcanzar sentencia en 2023, nuevas evidencias demostraban que la contaminación en la cuenca Coata no solo persistía, sino que seguía expandiéndose. En 2018, CODENET y la ONGD Huancavelicaren Lagunak llevaron a cabo un monitoreo independiente en la cuenca del río Coata y sus suelos colindantes, confirmando que la contaminación no solo persistía, sino que afectaba fuentes de agua esenciales para el consumo humano. El análisis detectó altos niveles de metales pesados y coliformes fecales, superando los Estándares de Calidad Ambiental (ECA) para Agua y Suelo, con concentraciones alarmantes de arsénico, boro, cromo, cobre, hierro, magnesio, manganeso, plomo, zinc, mercurio, litio y coliformes fecales. Pero, el hallazgo más preocupante quedó reflejado en la recomendación 5 del estudio, que señalaba que la mayoría de los pozos de agua para consumo humano se encontraban deteriorados, afectando su funcionamiento y comprometiendo la calidad del agua para consumo humano. Ante esta situación, se recomendó a las autoridades locales implementar trabajos urgentes de reparación, operación y mantenimiento de la infraestructura (Codenet et al., 2018). Este hallazgo acentuó la preocupación sobre la afectación a la salud humana ocasionada por la contaminación de pozos de agua para consumo humano.
Los hallazgos del estudio de CODENET, presentados a inicios de 2018, evidenciaron la contaminación del agua en la cuenca del río Coata y generaron presión por parte de los dirigentes locales. En respuesta a esta preocupación, los dirigentes de Coata exigieron a la Dirección Regional de Salud (DIRESA) de Puno la realización de monitoreos oficiales en pozos de agua para consumo humano.
Ante estas demandas, entre mediados y finales de 2018, la DIRESA llevó a cabo evaluaciones en pozos de agua para consumo humano que confirmaron la presencia de arsénico, boro, hierro, manganeso y sodio en niveles superiores a los límites máximos permisibles establecidos en el Reglamento de la Calidad del Agua para Consumo Humano.[4] Dichos resultados evidenciaron el riesgo que enfrentaban 16,714 habitantes que dependen de 4,613 pozos de agua, así como 89 instituciones educativas y 9 establecimientos de salud, los cuales presentaban un nivel de riesgo alto y muy alto debido a la contaminación (INDECI, 2019).

Grave contaminación confirmada
Los resultados de los monitoreos oficiales no solo ratificaron la grave contaminación del agua, sino que también pusieron en evidencia la falta de medidas concretas para mitigar sus efectos en la población. Ante la confirmación del riesgo para miles de habitantes, el gobierno se vio obligado a reconocer la crisis sanitaria y ambiental.
Como consecuencia, el 7 de mayo de 2019, mediante el D.S. N° 092-2019-PCM, se declaró por primera vez el estado de emergencia por 60 días en los distritos de Coata, Huata y Capachica (provincia de Puno) y Caracoto y Juliaca (provincia de San Román), debido al peligro inminente que representaba la contaminación del agua para consumo humano. La medida no representó una solución efectiva, sino una respuesta temporal a la crisis. A lo largo de dos años y medio, la emergencia tuvo que ser prorrogada en 12 ocasiones,[5] con la última extensión emitida el 27 de noviembre de 2021, a través del D.S. 175-2021-PCM.
A pesar de las reiteradas declaratorias de emergencia, las acciones del Estado no lograron mitigar la contaminación ni proteger a la población. El problema ambiental y sanitario se profundizó, y en 2020, los primeros estudios médicos confirmaron lo que los pobladores habían denunciado por años: la contaminación ya no solo afectaba el agua, el suelo y los alimentos, sino también sus propios cuerpos.
El mismo año, tras meses de exigencias, el CENSOPAS llevó a cabo los primeros tamizajes en Coata. Según el Informe de Resultados N° 585G-2020-CENSOPAS, de una muestra de 55 personas, 34 presentaban arsénico en su organismo, 2 también tenían mercurio y 6 eran niños y niñas.
Los estudios continuaron, confirmando que la contaminación no solo persistía, sino que afectaba a más personas. En 2021, la DIRESA llevó a cabo una segunda evaluación en Capachica, Coata y Huata para determinar la afectación por metales pesados. Según el Oficio N° 055-2021Xs.p./E.S.M.DNTMP/RED DE SALUD PUNO, el 79% de los 279 participantes presentaban concentraciones de arsénico en orina superiores al valor de referencia para personas no expuestas ocupacionalmente, lo que equivale a 223 personas afectadas.
Los tamizajes continuaron en 2022, y los resultados fueron aún más alarmantes. Según el Informe Técnico N° 017-2022-EIR-DEIPCPROA-CENSOPAS/INS, el 87.68% de 138 pobladores de Huata, Coata y Capachica superaban los valores referenciales de arsénico en orina. Por otro lado, el Informe Técnico N° 029-2022-EIR-DEIPCPROA-CENSOPAS/INS evidenció que el 76.5% de 34 pobladores de Caracoto también presentaban niveles elevados. En total, 147 de los 172 participantes resultaron expuestos, lo que representa un 85.47% del total analizado.
Lejos de mejorar, en 2023 los informes del CENSOPAS/INS confirmaron la persistencia del problema. Según el Informe Técnico N° 002-2023-EIR-SUIPCROA-CENSOPAS/INS, el 80.9% de 195 pobladores de Caracoto presentaban concentraciones de arsénico superiores a los valores referenciales. Mientras tanto, el Informe Técnico N° 010-2023-EIR-SUIPCROA-CENSOPAS/INS evidenció que el 77.7% de los 295 pobladores de Capachica, Coata y Huata también superaban estos niveles. En total, 387 de los 490 pobladores analizados en 2023 mostraron valores por encima de los límites permitidos, lo que equivale a un 78.98% del total evaluado.
El impacto acumulado de estos estudios revela que, entre 2020 y 2023, al menos 791 personas fueron diagnosticadas con niveles de arsénico en orina superiores a los valores permitidos. Esta evidencia confirma que la contaminación denunciada en 2002, cuya presencia podría remontarse a décadas anteriores, no se limitó al agua, suelo o aire, sino que se ha trasladado al organismo de la población, representando un grave riesgo para la salud pública.
Conclusión
La realidad ha sido aún más devastadora de lo que los mismos pobladores imaginaban. A la fecha, muchas personas continúan sin recibir atención médica ni un diagnóstico adecuado, mientras la contaminación sigue avanzando minuto a minuto, afectando cada aspecto de la vida en la cuenca del río Coata.
Si bien el problema ha sido ampliamente documentado en la parte baja de la cuenca, aún queda un vacío en la investigación sobre la relación entre la actividad minera en las zonas altas y medias de la cuenca Coata con la contaminación en la desembocadura. Aunque el impacto de estos componentes mineros en la contaminación del río Coata no ha sido estudiado en profundidad, eventos como el desborde de relaves en Tacaza (El objetivo, 2023) sugieren que su aporte a la crisis ambiental podría ser significativo.
El problema ambiental y sanitario no afecta solo a las 791 personas diagnosticadas con niveles de arsénico por encima de los valores referenciales, sino a toda una población que depende del agua que ahora se encuentra contaminada.
Esta crisis es solo una pieza dentro de una problemática mucho mayor. Lo que ocurre en la cuenca del Coata es un microcosmos de la crisis ambiental en la vertiente peruana del lago Titicaca, donde la contaminación minera y urbana se extiende por múltiples cuencas. En ese sentido, el caso de la cuenca del río Coata no es un hecho aislado, sino parte de un patrón sistemático de contaminación en el Titicaca.
Mientras las autoridades continúan ignorando el problema, los ecosistemas se degradan, las fuentes de agua se contaminan y miles de personas ven amenazadas sus vidas.
Bibliografía
Alfaro-Jaucha, J., & Tam-Málaga, J. (2022). Efecto de la concentración de metales de los ríos afluentes (Coata, Ilave y Ramis) en la calidad de agua y sedimento del lago Titicaca, Perú. Paideia XXI, 12(2), 277–291. https://doi.org/10.31381/paideiaxxi.v12i2.5093
Amnistia Internacional. (2023, May 25). Perú: Racismo letal: Ejecuciones extrajudiciales y uso ilegítimo de la fuerza por los cuerpos de seguridad de Perú. Amnistia Internacional. https://www.amnesty.org/es/documents/amr46/6761/2023/es/
ANA. (2015). Política y estrategia nacional de recursos hídricos.
Codenet, Ongdhuanca, & Gobierno Vasco. (2018). Informe técnico final del monitoreo ambiental de la calidad del agua y suelo del distrito de Huata.
Comisión multisectorial para la prevención y recuperación ambiental del lago Titicaca y sus afluentes. (2014). Estado de la calidad ambiental de la cuenca del lago Titicaca ámbito peruano.
El objetivo. (2023, April 5). Autoridades declaran en emergencia distrito de Paratia debido al desborde de relaves mineros. El Objetivo. https://www.elobjetivo.pe/autoridades-declaran-en-emergencia-distrito-de-paratia-debido-al-desborde-de-relaves-mineros/
INDECI. (2019). Informe técnico N° 00069-2019-INDECI/11.0.
INTECSA, CNR, & AIC Progetti. (1995). Plan director global binacional de protección – prevención de inundaciones y aprovechamiento de los recursos del lago Titicaca, río Desaguadero, lago Poopó y lago Salar de Coipasa (sistema T.D.P.S). https://www.gob.pe/institucion/peblt/informes-publicaciones/2038816-plan-director-global-binacional-de-proteccion-prevencion-de-inundaciones-y-aprovechamiento-de-los-recursos-del-lago-titicaca-rio-desaguadero-lago-poopo-y-lago-salar-de-coipasa-sistema-t-d-p-s
Ocola, J., Meza, M., Escalante, J., & Sullcata, L. (2022). Inventario de recursos hídricos y fuentes contaminantes en la cuenca lago Titicaca Bolivia: Vol. I.
Rénique, J. (2004). La batalla por Puno (IEP). IEP.
Rojas, R. (2023). Analisis de la cobertura periodistica de las protestas políticas del 9 de enero del 2023 en la región Puno en RPP noticias y la decana radio Juliaca en el social media live streaming (smls) [Tesis de grado]. Universidad de Lima
[1] Decreto Supremo N° 075-2013-PCM que crea la Comisión Multisectorial para la Prevención y Recuperación Ambiental de la Cuenca del Lago Titicaca y sus Afluentes. Presidencia Del Consejo De Ministros.
[2] Según expediente 00254-2017-0-2111-JR-CI-02.
[3] Según la sentencia N° 183-2023 de la Corte Superior de Justicia de Puno referente al expediente N° 00254-2017-0-2111-JR-CI-02.
[4] Según el informe N° 027-2018-DSB/DESA/DIRESA/GR-PUNO
[5] La primera declaratoria fue emitida mediante el D.S 092-2019-PCM publicada el 7 de mayo de 2019, esta sería prorrogada por : D.S. 123-2019- PCM publicada el 10 de julio de 2019, D.S. 153-2019- PCM publicada el 09 setiembre de 2019, D.S. 175-2019- PCM publicada el 08 de noviembre de 2019, D.S. 204-2019- PCM publicada el 31 de diciembre de 2019, D.S. 037-2020- PCM publicada el 05 de marzo de 2020, D.S. 081-2020- PCM publicada el 06 de mayo de 2020, D.S. 121-2020- PCM publicada el 02 de julio de 2020, D.S. 147-2020- PCM publicada el 03 de setiembre de 2020, D.S. 175-2020- PCM publicada el 29 de octubre de 2020, D.S. 208-2020- PCM publicada el 01 de enero de 2021, D.S. 158-2021- PCM publicada el 27 de setiembre de 2021 y la declaratoria D.S. 175-2021- PCM publicada el 27 de noviembre de 2021.
