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Hernán Amat Olazábal, la voz del Perú esencial (In memoriam).
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Hernán Amat Olazábal, la voz del Perú esencial (In memoriam).

 José Luis Ayala Olazával

       Cuando Hernán Amat Olazábal, publicó el libro Introducción a las ciencias sociales: nuevas perspectivas, por la Universidad Alas Peruanas y la Academia de Historia del Perú Andino, no fue solo una novedad, sino una nueva propuesta de orden académico, un distinto asedio científico social, para entender mejor al Perú de todos los siglos. No se trató de una repetición de lo que hasta entonces se había escrito.

     Igual sucede con todos sus trabajos de orden histórico y académico. Un hecho singular fue la aplicación de las renovadas ciencias históricas y sociales, los nuevos horizontes sociológicos y filosóficos. Su formación académica y constante renovación de métodos de investigación, hizo posible que haya propuesto una distinta manera de entender y explicar el Perú esencial cósmico y sideral.

    No es fácil resumir en pocas carillas, los estudios históricos de un académico de quien recién se empieza a valorar sus aportes. ¿Cuáles son? Esa respuesta les corresponde formular a la nueva generación de historiadores, además, les corresponde responder a tres preguntas graves: ¿Qué hemos sido? ¿Qué somos? ¿Cómo debemos ser?

    Docente universitario, rector de varias universidades, arqueólogo, historiador, conferencista, catedrático de varias universidades nacionales, así como en diversos centros de investigación y estudio del pasado, ha dejado 10 libros inéditos que seguramente serán publicados en el futuro.

     Uno de los temas históricos que apasionó a Hernán Amat Olazábal fue el hecho de que los españoles trajeran perros bravos para utilizarlos en acciones de invasión, robos, saqueos y matanzas de peruanos prácticamente indefensos. Los españoles no solo ordenaban atacar y matar, sino que además organizaban festivales en las plazas públicas con la participación de los perros, primero mutilaban las manos a quienes se negaban a trabajar hasta la muerte en los predios usurpados por los españoles y en los obrajes.

    Los peruanos eran amarrados en estacas y luego los perros bravos y hambrientos los atacaban para devorarlos estando vivos. Los perros estaban destinados a amedrentar para que nadie se oponga a trabajar para los españoles. Los dueños de los perros ganaban igual que un arcabucero. Los perros comían solo carne humana. ¿Cuándo en el Perú surgirá una generación capaz de juzgar las atrocidades cometidas por España?   

     Los perros españoles eran de distintas clases y variedad de razas. Así, por ejemplo, el Galgo Español, el Mastín Español, el Perro de Agua Español, el Alano Español, el Podenco Canario y el Pastor Catalán. Todos los perros, desde el principio,  tuvieron distintos orígenes, algunos eran usados en la caza, otros en el pastoreo. Cada perro tenía una distinta tarea.

     Los perros de los invasores españoles que llegaron al Perú fueron los más crueles. Las poblaciones que hallaron eran absolutamente pacíficas y desconocían lo que era una guerra de agresión, robo, incendio y crímenes. Los perros se encargaron de infundir temor de morir de la manera más dolorosa, cruel e inhumana.  

   Es preciso recordar ahora que Hernán Amat Olazábal ha fallecido, que la Universidad Alas Peruanas y la Academia de Historia del Perú Andino publicaron el libro “Introducción a las ciencias sociales: nuevas perspectivas”, de tan importante arqueólogo e historiador.  No solo se trata de un texto didáctico en lo expositivo, sino que viene a ser, esencialmente, una visión y análisis de las raíces de las ciencias sociales modernas.

    Uno de sus discípulos más cercanos que tiene las iniciales R.R.M. (1) , ha escrito un texto testimonial en torno al mencionado libro. Contiene -dice- no sólo la indagación de las raíces de las ciencias sociales modernas, sino que se introduce a explicitar el corpus general de cada una de las varias ciencias sociales modernas en la que ha bifurcado lo que durante los siglos XVII y XVIII se constituyó como una ciencia social en singular desde la influencia de etapas del pensamiento social renacentista, humanista y de su correlato la ilustración. En sus dieciséis capítulos hay mucho material de lectura sobre el proceso de construcción de las ciencias sociales tal como las entendemos en estos tiempos.

    Hernán Amat comienza su introducción desde el tema de la naturaleza y características de la ciencia y las partes en que se divide, para explicar el contenido de cada una de ellas y abordar luego sobre las ciencias sociales puras y aplicadas, de sus métodos, su evolución, su impacto en la sociedad y su importancia para el conocimiento de la sociedad humana contemporánea. Están muy bien puntualizados los fundadores de las ciencias sociales, como Augusto Comte, Henry Maine, Herbert Spencer, Lewis Morgan, Eduard Tylor, Emile Durkheim, Max Weber, así como los organizadores de la ciencia económica y del materialismo histórico, como Adam Smith, Carl Marx y Federico Engels, cada uno de ellos con la presentación de sus principales aportes en el diseño y configuración de ciencias sociales muy concretas. Lo están también las figuras y aportes de los pensadores del siglo XIX, siglo en la que se definen con claridad las ciencias sociales en plural. A lo largo del capítulo 2 desfilan los más ilustres representantes de cada una de las ciencias sociales: en antropología, desde el alemán Franz Boas a Margaret Mead, Bronislaw Malinowski,

Claude Lévi-Strauss; en historia, desde Arnold Toynbee a Marc Bloch, Fernand Braudel; en sociología, desde Talcott Parsons a Jürgen Habermas; en arqueología Gordon Childe; en metodología, de Karl Popper a Samuel Kuhn; lingüistas como Noam Chomsky y también físicos de significativa influencia en todas las ciencias como Albert Einstein. En la creatividad y el rigor de las ideas de estos intelectuales están los forjadores de las principales corrientes de pensamiento: el evolucionismo, el culturalismo, el estructural funcionalismo, el relativismo cultural, el materialismo histórico, sobre las cuales se han desarrollado los más variados enfoques teóricos y metodológicos de las ciencias sociales. El derrotero de las contribuciones de esta pléyade de pensadores para el desarrollo del quehacer científico social moderno está debidamente comentado en el libro del autor”.

     Un museo lleva su nombre: el Museo Hernán Amat Olazábal, es una innovación pedagógica, destinada a servir como centro cultural en referencia a la educación y proyección en el tiempo. Hernán Amat Olazábal nació el 25 de diciembre de 1939 en Moho, provincia de Moho, departamento de Puno, Perú. Su niñez transcurrió en medio de un pueblo lleno de magia, poesía, música eólica, jardines y el encantador predio llamado Pacharía, allí nuestro abuelo Manuel Olazával Mejía solía realizar sembríos y cosechas para sostener a la familia.

      Tanto Hernán como este humilde cronista, escuchamos al abuelo narrar acciones de guerra de parte de su padre el coronel Félix Olazával Romero. Sin embargo, nos contó algo que nunca he narrado. El hecho es que, estando alojado en Moho Carlos Oquendo de Amat en la casa de Rufino Alayza, se produjo un incidente en la frontera de Ninantaya entre ganaderos y comerciantes bolivianos.

     Frente a la gravedad del caso, el gobernador Escolástico Angles decidió que lo acompañaran para conocer los hechos. Lo más grave era la noticia de que 20 bolivianos se habían apoderado de una moya que correspondía al Perú. Oquendo se sumó a la comitiva sin arma alguna para desalojar a los bolivianos usurpadores que sí portaban armas.

     Apenas llegaron a las inmediaciones, se dieron con la sorpresa de que los bolivianos estaban parapetados y dispuestos a defender el lugar donde estaban situados. Angles, que conocía a casi todos los bolivianos, les invitó a tener un diálogo. Y ocurrió que Oquendo se sacó el sombrero y lo puso encima de una roca para beber agua.

     En ese momento el sombrero recibió dos balazos y lo perforaron sin remedio.

Pero el poeta lo recuperó y se lo puso otra vuelta con dos averías bastante visibles. Después de algunos tiros de los dos bandos, Escolástico Angles ofreció a los ganaderos bolivianos darles permiso irrestricto para la comercialización del ganado boliviano. Rufino Alayza, le regaló a Oquendo un sombrero nuevo. 

     A ese hecho, a esa anécdota el abuelo solía decir que trataba de una guerra en el sombrero de Oquendo.

     Hernán Amat Olazábal obtuvo doctorado en historia y arqueología, desarrolló una carrera académica extensa. Participó en numerosos congresos nacionales e internacionales en países como México, Estados Unidos, Japón, Rusia (Moscú), Argentina (Buenos Aires) y Ecuador (Quito), lo que le permitió intercambiar conocimientos sobre arqueología andina y global.

      Biznieto del coronel Félix Olazával Romero, quien condujo el Batallón Huancané en el campo del Alto de La Alianza en 1879, contra Inglaterra que tuvo como brazo armado a Chile. Hijo del músico Lizandro Amat Machicao, primo hermano de Carlos Oquendo de Amat y de Luzmila Olazával Angles, hermana de mi madre Leonor. Descendiente del virrey Manuel de Amat y Junniet, amante de La Perricholi, Micaela Villegas. Descendiente directo de Silvia, nombre que le puso el poeta Mariano Melgar a su prima, María Santos Corrales. 

       Un tema que entre otros mereció el análisis de Hernán Amat fue la rebelión de Túpac Amaru del 4 de noviembre de 1780. “La gran rebelión —dice— sacudió prácticamente todas las comunidades del sur andino. No obstante que el núcleo central del movimiento se situó al sur de Ollantaytambo (Tinta, Acos, Sangarará, Acomayo, Quiquijana, Tungasuca, Surimana), los peruanos del Valle Sagrado tuvieron activa participación en el movimiento, gran parte de los pobladores hizo suyo el programa elaborado por Túpac Amaru para hacer frente a la opresión española”.

(1) R.R.M. Reseña. Revista de antropología. 2008. 

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