Ahora Leyendo
Los sikuris en la nación de los Lupi Jak’e (LUPACAS)
Descargar revista actual

Los sikuris en la nación de los Lupi Jak’e (LUPACAS)

Roberto Aguilar (*)

Este es un intento de aproximación a los orígenes de Sikuri en el Altiplano y, en especial, de los Lupi Jak’e, los hombres del sol, conocidos hoy como Lupacas. Existen dos propuestas, una postulando que el siku fue creación de los Pukina y otra que señala la ciencia arqueológica, que los sikus más antiguos son los hallados en Caral, una de las más antiguas culturas de los Andes Centrales junto a Sechín. Mientras no tengamos evidencia de que la invalide, ese es el punto de partida y de difusión del instrumento y su expresión cultural.

¿Quiénes eran los Lupi Jak’e?

Las primeras referencias a los Lupacas vienen de varias fuentes. La primera es la visita realizada por Garcí Diez de San Miguel (Garci Diez, 1567) a Chucuito, en el cual encontramos un documento de Fray Pedro Gutiérrez Flores  (1574)  que describe a los “Ayllos del Reino de los Lupaca”, donde se anota la lista de ayllus Hanansaya y Hurinsaya de los pueblos (Markas) de Chucuito (24), Acora (19), Ilave (13), Juli (27), Pomata (19), Yunguyo (6) y Zepita (16) en total 124 ayllus.  En otra, (Murra J, 1968) se señala que “El área ocupada por los grupos de habla aymara en tiempos preeuropeos era mucho más extensa de lo que es hoy; sus habitantes podían contarse en cientos de miles y acaso, en millones (Rowe, 1947). Aunque no se encuentra documentación etnohistórica sobre una cohesión política panaymara, ha quedado constancia de la presencia de reinos de una extensión considerable”. Otra fuente etnohistórica (Espinoza W, 1987) señala que los estados y nacionalidades en los Andes centrales y meridionales tenían un nivel de autosuficiencia autárquica, pero, no en todos los casos.

“Pero en el altiplano de los Andes meridionales (hoy Bolivia), sur de Perú y norte de Chile, debido a la uniformidad de la altiplanicie, que evitaba gozar de pisos ecológicos dentro de sus propios territorios, fue necesario que las nacionalidades de allí poseyeran tierras bajas ubicadas en la costa y ceja de selva, con chacras enclavadas en otras nacionalidades o reinos. Desde luego, fueron los aymaras los más avezados y peritos en el control de enclaves o pisos ecológicos, para obtener maíz, ají y algodón. El caso mejor estudiado es el del Estado Lupaca (23), pero la documentación inédita acredita que fue un mecanismo del que echaron mano todos los reinos del Altiplano y Chinchaycocha (Junín).

El cómo alcanzaron tales enclaves no es materia del presente estudio; lo que interesa aquí es que ello estaba en plena vigencia durante los siglos XV y XVI. Los poseían incluso en lugares lejanísimos, donde para trasladarse, tenían que caminar varias semanas. En sus enclaves mantenían destacados, en forma permanente, a grupos de personas para que los beneficiaran. Los ayllus de las alturas iban a sus enclaves arreando sus ganados. De tal manera que los de Omasuyo (al sureste del Titicaca) sostenían gente en Carabaya (al norte del Puno); los de Orcosuyo en la costa; los de Cotabambas en Tayapaya; los de Pocona en los cocales selvícolas; los de Carangas en el litoral; con lo que resolvían gran parte de sus problemas (24). Solucionaban, pues, sus dificultades mediante dos mecanismos: 1.º controlando nichos ecológicos localizados en demarcaciones ajenas a ellos. Y 2º. Generando un poco de excedentes destinados estrictamente a un comercio para cubrir las necesidades primarias o básicas. Tal comercio podía ser en muchas direcciones, pero siempre con un volumen restringido de mercancías, puesto que se trataba solamente de lo preciso, de lo indispensable para vivir. A ellas se les podría llamar nacionalidades semi autárquicas; y ejemplos típicos son los reinos altiplánicos del Collao y los de Yaro y Chinchaycocha”.

Al final del período del dominio del imperio Wari, que abarcó desde el norte (Lambayeque) con capital en Wari hasta el sur (Cusco y Moquegua), y del imperio Tiawanaco (desde el Cusco hasta el norte de Argentina y Chile), cuya debacle fue originada por el cambio climático con sequías prolongadas e inundaciones que alteraron la relativa paz en que vivían, las nacionalidades y grupos étnicos que estaban bajo su dominio, se levantaron y esto obligó a un reordenamiento en las relaciones de producción y subsistencia. Se señala que los Yaros de habla Aru marcharon hacia el sur (Wari), así como los chancas y soras; pueblos del sur (Chile) habrían atacado el centro del imperio Tiawanaco (Taypi Qhala), tomándolo. Estos pueblos habrían sido de habla Aru (mal llamado Aymara), Therese Bouysse-Cassagne dice: “ellos se autodenominan Haqes y su lengua el Haqe Aru”, así se habrían establecido en el altiplano, donde existían pueblos de habla Pukina y Uro.

Esta versión puede ser debatida hoy en día a la luz de los estudios lingüísticos. Se señala que el proto Aru primero y el Aru se habrían originado en Lima e Ica y desde allí difundido por el territorio de los Andes centrales en un período más antiguo. Tal vez con las primeras culturas Sechin y Caral. De allí que el vocablo Marka (pueblo) puede hallarse en Cundina Marka (Colombia), Caja Marka, Bamba Marka, Lacra Marka, Qalla Marka y muchas otras (en Perú); Cata Marka (Argentina). ¿La interrogante es cuándo se expandió esta lengua que dejó toponimia en un territorio muy extenso? Los Wari llegaron a Lambayeque y los Incas a Pasto al sur oeste de Colombia en la frontera con Ecuador; Cundina Marka está en el centro del país.  Si se origina en Lima-Ica y desde allí parte, entonces esa proto lengua tuvo que ser la de las primeras civilizaciones originadas en Sechin y Caral. Se postula que el proto quechua (Shady R./Leyva C, 2003) habría sido la lengua de Caral y la lengua de Chavin. Y que luego marchó hacia el sur, chocando con el proto Aru, hablado en Lima e Ica (Cerrón R, 2010). Sobre este contacto, “Adelaar propone la sierra centro-norteña como el escenario en el que se habría producido el fenómeno, situándolo dentro del Período Formativo (1500 a.C.-200 d.C.), más específicamente en su etapa tardía y final (800 a.C.-200 d.C.), haciéndolo coincidir, por consiguiente, con el desarrollo y el auge sociopolítico y cultural de Chavín”. Los quechuas de Chavin habrían llegado a Paracas, el quechua choca con el proto Aru. Sin embargo, ¿cómo es que no hay nombres en la toponimia, como Marka en los lugares anotados arriba, que correspondan al proto Quechua? En lugar de Marka sería Llaqta.

La ruta hacia el sur pasa por Paraíso, Garagay, Chosica, Lurin, Chincha, Paracas (Phara Lacca), Nazca. Y ese habría sido el vehículo para la difusión de las flautas de Pan: los Sikus. En el caso de Paracas y Nazca Qawachi, se tienen elaborados en cerámica y en plumones de alas de aves; otros instrumentos se hicieron de huesos de pelícanos (Roel Pineda J, 1961). En Caral también se hicieron instrumentos de hueso de aves.

Un detalle adicional no debe dejar de ser mencionado en esta parte inicial, las rutas pudieron también haber sido realizadas por los Andes. Se conoce la serie de desplazamiento a La Galgada, Kotosh (Ancash, Huánuco) y de allí hacia el sur Campanayuq en Vilcas Waman y también en Chupas en Ayacucho (Van Dalen P, 2024). Seguirían Qaluyo, Chiripa. Y hacia el norte: Kuntur Wasi, Paqo Pampa. Pero también por la costa norte: Ventarrón, Cupisnique, sin dejar de tener en cuenta a Waka Prieta. Sin embargo, no se han encontrado muchas evidencias de este desplazamiento; se asume que las culturas tuvieron un autodesarrollo, lo cual no deja de ser cierto.

Sin embargo, sí hubo culturas en expansión entre 3500 y 2000 a.C., esas tuvieron que ser Sechin y Caral. Los arqueólogos nos dicen que estas culturas prevalecieron un milenio, del 3000 al 2000 a.C., en el Arcaico tardío o Formativo Inicial (Shady Ruth 2003). En un milenio, más allá de sociedades autárquicas, queda solo la expansión en el área pan andina como la posibilidad más segura y con ello la interacción con los diferentes grupos humanos establecidos en los Andes Centrales y Meridionales y la difusión de estilos arquitectónicos, la espiritualidad con la Chakana, las Wankas y monolitos y todo el conocimiento adquirido, pudo ser compartido.

Qaluyo y la Cultura Pukara

El altiplano es un territorio especial, con dos vertientes, Uma Suyo y Urco Suyo (Bouysse-Cassagne T, 2015), con el lago que hace las veces de un espejo termorregulador. Pueblos de habla arawaq se cuentan entre los primeros, los Uro. Grupos de cazadores y recolectores en un piso ecológico del que solo quedan ríos y montañas. Allí se domestica la papa, la quinua, la cañiwa, la kiwicha; se domestica al guanaco y una variedad de peces nativos. Se construye la cultura del frío y sistemas de irrigación adaptados a la altura (Macera P: 1987). Grupos humanos en torno a centros ceremoniales primarios: Qaluyo, Chiripa. Habiéndose establecido que la arquitectura monumental es anterior a la cerámica en los Andes, esa será una de las características, así como las esculturas en piedra, el nivel de organización, la agricultura (Lanning E, 2001). El inicio de estas culturas es Qaluyo, basada en excedentes y la construcción de centros, hipotéticamente pudo haber estado relacionada con las culturas más avanzadas de la costa.

Sobre Qaluyo (Stanish Ch, 2003) señala que es uno de los “sitios más grandes” del Formativo medio en el valle de Pukara, y menciona otros lugares como Canchacancha (Asiruni), otros en Putina, Cachichupa, Qaqachupa (Ayaviri), con similitudes con Marcavalle (Cusco). Y que “es posible que exista un gran centro regional primario de Qaluyo y permanezca sin descubrir, o que el centro principal se encuentre bajo las construcciones posteriores de Qaluyo”. Esta precisión es importante porque su influencia abarcó todo el norte y el sur, donde se establecerán posteriormente los Qollas y los Lupakas.

Entre 1800 – 200 a.C. Pukara, en el norte de Puno (Stanish Ch., 2003), deviene en una cultura superior que alcanza el sur de Cusco, Arequipa, Moquegua, Tacna en la costa, el norte de Chile y ¿el norte de Argentina? La difusión del culto a la Chakana desde la costa y la presencia de elaboradas esculturas de la misma en Pukara y Hatun Qolla, es la prueba de este contacto. De la misma manera, la difusión de la espiritualidad a través del culto a Yaya-Mama (Pachatata y Pachamama). La cerámica alcanza un gran desarrollo, en ella se puede hallar una corneta (trompeta) de cerámica con motivos de un felino. La música y, por ende, la danza debieron ser parte de los rituales ceremoniales. ¿Construyeron sikus los Qaluyo, los Pukara? No hay evidencia de esa época, por lo que se debe aceptar la hipótesis de la llegada de los instrumentos desde la zona de origen: Caral y de allí hacia el sur Paracas, Nazca y al Altiplano, en el formativo temprano (2000 a 1300 a.C.). La flauta de pan hallada en el cerro Wayna Roque es una muestra de su presencia. La lengua fue el Pukina conviviendo con el proto Aru, el Uro. Pukara habría sido abandonado al final del período formativo tardío 500 a.C.- 400 d.C. (Klarich E. 2012). Existe la propuesta de que el Siku sería de origen Pukina (Calisaya J, 2013), pero sin evidencia, solo como formulación hipotética a partir del desarrollo de Pukara como cultura síntesis.

Los sitios de Pukara en el sur de Puno son Incatunahuiri (Ichu), Camata, Ilave, Tumatumani, Chiripa Lukurmata, Tiawanaco. Estos tres últimos en el actual territorio de Bolivia. Existen otros tantos en el norte de Puno y en el Cusco. En Pukara se encuentran cornetas de cerámica. No hay evidencia de sikus de cerámica. Si tuvieron acceso a la ceja de selva (Sandia) es factible que hayan construido sikus de caña.

Los sikus, las flautas de pan en el altiplano.

En el primer milenio de nuestra era, hubo dos grandes imperios: primero Tiawanaco de habla Puquina y luego Wari de habla Aru, en ambos se tiene la presencia de flautas de pan representadas. En el caso de Tiawanaco, existen hechas de piedra (como en otras culturas) y en el caso de Wari una representación en un ceramio, al que hay que agregar uno hallado en el Cerro Wayna Roque en Juliaca. En el caso de Wari la influencia pudo ser vía Nazca, donde se fabricaban flautas de pan en cerámica. Aquí la fabricación llega a tener los tres tamaños: chili, malta y zanja, además de una posible escala musical (Mansilla C, 2013). Los Anteq de Huanta, antara o Antikc (Navarro del Águila V, 1939), llamados chunchos, serán un desarrollo aislado de estas, aunque se requieren estudios para establecer la relación entre las escalas Nazca y las actuales de los Anteq.

Flautas de pan también fueron halladas en Churajón (Moquegua), en Chiriwaya (Umire A. ,Miranda A. 2018) y como no el ceramio Chincha (Bolaños C, 2007) que muestra a un sikuri con bombo incluido como los actuales intérpretes en los conjuntos, esta sería una que es continuidad de otro ceramio Nazca donde se aprecia a un intérprete con bombo y siku.

Las flautas de pan, los sikus y antaras que llegaron al altiplano, en Qaluyo o Pukara, debieron ser utilizadas en las fiestas ceremoniales junto a otros instrumentos, como las caracolas, cornetas. La presencia de las cañas en la ceja de selva —en Sandia como en el lado boliviano— pudo haber permitido construir los sikus en sus diferentes formas y tamaños, como hipótesis de trabajo.

Sikuris de Orkosuyo y Umasuyo, Sikuris de las yungas y valles costeros

La extensa cita a Soriano W. nos permite establecer que grupos humanos vivían en los valles en enclaves, colonias. Sin embargo, no puede negarse la presencia de poblaciones en las zonas costeras. Así, había agricultores en los valles en 1500 a.C. (Umire A, Miranda Ana; 2018). La cultura Pukara y luego Tiawanaco tuvieron presencia allí. Y como es de esperar, también existen sikus y bombos hechos de madera y cuero (Umire A, Miranda Ana; 2018). Como hipótesis de trabajo, se puede hacer esta interrogante: ¿tuvieron continuidad o desaparecieron y los que existen actualmente son legados que vienen del altiplano, especialmente de la zona Lupaca? Los sikuris actuales de Tacna, Moquegua, tienen ese precedente y su estilo musical chocleado es su principal característica, además de la construcción de los sikus de latón, metal. Esta práctica nos remite a los Nazca y, antes, a Paracas: ante la ausencia de cañas, se hicieron moldes de cerámica para construirlos, alcanzando gran maestría (Bolaños C. 2007). En el caso de los herederos de los Chiriwaya, los hacen de metal. Se establece que la cultura Chiriwaya abarcaba desde Camaná hasta el norte de Chile. Finalmente, el contacto con los pobladores del altiplano, especialmente durante el período de los Señoríos Aymaras, con los Lupacas. Este intercambio no solo fue comercial, sino que también debió haber sido musical, artístico, espiritual, tal como sucede hoy en día, se migra con todo el paquete cultural. El estilo particular de los sikuris de metal de Camilaca, Cairani, es un capítulo aparte, lo importante es que están presentes en el ciclo festivo de los distritos de Tacna y Moquegua. Se ha dado el caso de presentaciones en las festividades de Ilave y otras. La creación de sikuris del Altiplano en Tacna y Moquegua es lo nuevo.

Sikus y Antaras o solo sikus

Los sikus son formados por un par ejecutantes que tejen el sonido. Estos pares están en Caral (Mansilla C. 2012) las cañas de dos y tres trenzadas producen un estilo particular. Los Moche tienen pares de cuatro y cinco y luego pares de seis y siete cañas. En el caso de los Wari son de ocho y nueve cañas. En todos estos casos, tejiendo música (Bolaños C. 2007). Esos son sikus. Las rondadoras y antaras son ejecutadas por un solo músico. Si se juntan varios “antaristas” tocando lo mismo, respondiendo o complementando, podría ser el paso previo a un tejido musical, así, dejarían de ser antaristas.

Sikuris, percusión e instrumentos adicionales

Un ceramio Nazca nos muestra a dos ejecutantes tejiendo música, mientras uno de ellos toca con la mano un bombo hecho de cerámica. Si los ejecutantes eran un grupo numeroso, solo uno podía tocar el bombo, lo cual podría darnos una modalidad de sikuri actual: Sikuri en la modalidad de un bombo. En los ceramios moche se pueden apreciar otros instrumentos acompañando a los músicos: ocarina, cornetas (trompetas), caracolas (pututos). Aunque allí no hay percusión, un ejemplo de esta forma sin instrumentos de percusión, las hallamos en los Sipas Qanchis de los Q’ero (acompañados de canto y caracolas), los Chiriwanos de Huancané, los Hula Hula de Bolivia, los Nomatsihuenga; es decir no desaparecieron, aún están, lo que nos permite apuntar a una hipótesis: las flautas de pan en los Andes centrales y meridionales pudieron tener un origen o varios y se dispersaron. Solo algunos evolucionaron en el tiempo incorporando nuevas notas, construyéndose en tamaños a la octava musical, incorporando resonadores. Otros se mantuvieron tal cual como parte de un desarrollo que se pierde en el tiempo. Cada uno tiene una historia que contar o una historia por descubrirse.

En ambas modalidades de Sikuri, varios bombos o un bombo, algunos estilos utilizan otros instrumentos, lo que les da su particularidad. El uso de tarolas, platillos, es de uso normal en los sikuris de un bombo, de las comunidades, centros poblados, distritos; así como el Palla Palla de Conima, Yunguyo, Iscaya. En tanto que, en los sikuris de varios bombos, el uso de pututos, triángulos, es de los estilos de los sikuris de la nación Pajsi Jak’es (Pacajes), como los Jacha Sikuri de Italaque y los de Charazani.

Los Sikuris en la nación de los Lupi Jak’e

Solo nos vamos a referir a los sikuris del Sur, desde Puno hasta la frontera, a manera de referencia de sus formas, modalidades y estilos. Existe la creencia de que los sikuris de la zona del Sur de Puno solo son de la modalidad de un bombo. Hasta 1953, Julián Palacios señala que se interpretaron sikuris de varios bombos en la zona sur de Puno.  Pudieron ser lakitas, sikuris como Taquile o Amantani, a estos los identifican como “isla sikus” (¿Por qué están en islas?), aunque otros prefieren ubicarlos en la familia de los Ayarachis, aunque más parecen una variante de lakitas, u otro estilo. Estos desaparecieron, fueron reemplazados por los sikuris de un bombo y por sikumorenos. Para ahora, después de muchos años, ha vuelto a reaparecer la modalidad de varios bombos interpretando el estilo de mayor prestigio y dominante en la actualidad: el estilo Conima.

Podemos encontrar dos formas, dos modalidades y varios estilos en la zona del sur:

Modalidad de un bombo acompañado de tarola y platillos en las comunidades campesinas, centros poblados y distritos. En este caso, el vestuario es el que se utiliza en las comunidades: poncho, chullo, armilla, ojotas, faja, chuspa.

Modalidad de sikuris de un bombo urbano, acompañados de bombo, tarola, platillo, con trajes especiales, los llamados sikumorenos, que se acompañan de figuras de la original tradicional diablada o de los morenos (Mañazo por ejemplo) y también el Palla de la Isla de Iscaya.

Modalidad de Sikuris de varios bombos estilo Conima, de reciente introducción, en los últimos cuarenta años: Culta, Mollocco, Ccota (Italaque), Ilave, Juli, Yunguyo.

Sikuris de Anapia (lakitas), que a diferencia de los anteriores tienen una flauta de pan, un siku que no tiene la misma estructura de la tabla siku.

Los Chiriguanos, que ahora utilizan percusión, aunque antes no lo hacían (como en Huancané)

Los primeros conjuntos de Sikuri de los que se tiene información

En las comunidades aledañas a Puno, convocadas para la festividad de la Candelaria, se señala la existencia de Conjuntos de Sikuris en Huaraya y Checa con anterioridad a 1891 (Macedo A, 2018). De la misma manera, Juventud Obrera se habría formado el 20 de enero de 1884; luego los del Manto (La Serna JC, 2018). Un conjunto de Sikuris trabajadores del ferrocarril en 1891 participó con indumentaria al estilo Sikumoreno con “trajes traídos en barco” en la festividad de la Candelaria. Luego se formaría el Conjunto de Sikuris del Barrio Mañazo (Macedo A, 2018). Con posterioridad se forma Sikuris Arco Blanco, Panificadores. Estos serían los conjuntos de fines del siglo XIX. Los registros de la participación de sikuris en la festividad de la Candelaria (La Serna JC., 2018) en la primera mitad del siglo XX serían cinco: Juventud Obrera, Barrio Mañazo, Huaraya, Manto y Checa (La Serna JC., 2018). Los conjuntos de Sikuri de Puno se formaron en base a los gremios de artesanos, obreros, carniceros.

Se debe destacar que en 1891 se presentó un conjunto de sikuris (obrera) con trajes al estilo Sikumoreno, es decir, antes los conjuntos de Sikuri de Puno, de la modalidad de un bombo, utilizaban ponchos y/o trajes de sus comunidades. Estos trajes fueron traídos de Sica (Macedo A., 2018), lo que revela que al otro lado de la frontera, también existía esa modalidad y estilo, hoy en día le dicen sikuriada. Esto no es novedad, los artesanos no se dan abasto para cumplir con los pedidos, lo que obliga a buscarlos en otros lugares, como se hace hoy en día, trajes van, bandas van, bandas vienen. Queda una interrogante, esto es, ¿si las comunidades de Ichu, Chimu, Uros habrían tenido Sikuri o solo danzas?.

Una acotación, en las comunidades de todo Puno existían conjuntos de sikuris, pero, como dice Turino, estaban en las sombras, en la esfera del silencio.

Conjuntos de Sikuri en Puno

Aparte de los centenarios conjuntos tradicionales: conjunto de Sikuris del Barrio Mañazo, Juventud Obrera, Panificadores, aparecieron Lacustre, Altiplano, Pukara -que luego se transforma en 1979 en la base Puno de la AJP fundada en Lima en 1970-, Juventud Paxa, Arco Blanco, Zampoñistas Proyecto Puno, hasta las novísimas Zampoñas en la GUE San Carlos y el CN San Carlos, entre otros.

En tanto que, en la modalidad de varios bombos, están las filiales de los conjuntos de Sikuri de las provincias norteñas, pero además están Huayna Marka, Wila Wayna, Fuerza Joven, Suri Sikuris Ciudad del Lago, Huj Maya, 27 de junio Nueva Era, AJP 27 de junio, Rijchary Wayna entre otros.

En Chucuito, Cajas Reales, Juventud Central Chucuito.

En Acora, Confraternidad (Confra), Suma Chuyma de Mollocco, también los Sikuris de Ccota.

En Ilave, a los tradicionales Motorizada, 29 de septiembre, Santa Bárbara se sumó uno nuevo: Melodías de Ilave. Este conjunto incorpora los llamados sikus cromáticos, estilo que se mantiene y se difunde en los conjuntos de Lima. También aparecieron los sikuris en la modalidad de varios bombos: Sikuris Raíces Aymaras, Los Heraldos, y nuevos conjuntos, Zampoñas Juvenil 24 de junio.

En Juli, Zampoñistas Real Asunción (1978), Zampoñistas Roma Americana, Asociación Cultural Proyecto M.A. Galindo, Proyecto Kurmi Marka, entre otros. A los cuales hay que agregar los sikuris en la modalidad de varios bombos.

Yunguyo es una provincia donde existe un alto nivel de organización de Sikuris. Ellos prefieren denominarse Zampoñada. Siendo Aru hablantes, prefieren utilizar el nombre del castellano en lugar de Siku, Phusa, esto es en el ámbito urbano. Habría que establecer la diferencia entre los conjuntos urbanos, de la ciudad de Yunguyo, de los conjuntos de los distritos y de las comunidades. Entre los más antiguos están Los Choclos y Los Alfonsos, 10 de octubre, entre otros. En la Isla de Anapia se desarrolla un estilo muy especial, pero, además están las Lakitas, en la Isla Iskaya, los Palla Palla. En las comunidades de cada distrito existe un conjunto y cada uno tiene su propio estilo. El 2024 se presentó un conjunto de Sikuri de la modalidad de varios bombos en Yunguyo.

El Sikuri y el ciclo festivo en la nación de los Lupi Jak’e

Los conjuntos de sikuri de ambas modalidades están presentes en el ciclo festivo del Altiplano. De abril a noviembre, en tiempo de secano, es el tiempo de los Sikuris, en los meses de lluvia se cambia por las quenas, pinkillos, Chakallos, Tok’oros, Luriwayas. Los conjuntos pueden permanecer sin actividad en este tiempo, y luego reactivarse para las festividades. En el marco de la ciudad de Puno y las capitales de las provincias de Chucuito, El Kollao y Yunguyo, los conjuntos de Sikuri pueden tener una vida más activa.

Existen ocasiones en las que los conjuntos de Sikuri de ambas modalidades se dan cita. Una relación de estas y de los participantes en cada ocasión no está elaborada, pero, hay notas sobre ellos (Vázquez, G., 2011). Se debe señalar que además de las festividades, hay albas, vísperas, presentaciones, concursos, cacharparis. Solo por mencionar las más conocidas: Las albas de la festividad de la Candelaria, el concurso de danzas autóctonas y la octava, las atenciones diarias y los cacharparis. La fiesta de la Candelaria y la natividad en Acora, una de las mayores en danzas y con sikuris. Las albas de San Miguel, el 28 y la fiesta el 29 de septiembre, la festividad del 8 de diciembre en Juli, con el tradicional albazo, la fiesta de la Virgen del Rosario en Pomata en octubre, la fiesta del Tata Pancho en Yunguyo con albas y concurso de zampoñas, y la Festividades en Zepita, Platería.

Además, las festividades en los centros poblados mayores y menores y en las comunidades, que en tiempo de secano tienen a sikuris, zampoñas y, en tiempo de lluvia, los carnavales y las fiestas estacionales.

Un nivel de organización a tomar en cuenta

Los conjuntos de sikuris de Yunguyo tienen el mejor nivel organizativo. Una asociación que se encarga de organizar el concurso, al que concurren conjuntos de Puno, Arequipa y Lima. Tienen, además, un concurso a nivel escolar solo comparable al que existe en Juliaca. De su concurso en homenaje al Tata Pancho surgen los ganadores que participarán en el concurso de la Federación Regional de Folklore y Cultura de Puno. Este es un buen ejemplo para tener en cuenta respecto a la organización de los conjuntos de Sikuri en la nación de los Lupi Jak’es.

Bibliografía

Garci Diez de San Miguel. Visita hecha a la provincia de Chucuito en el año 1567. Versión paleográfica por Waldemar Espinoza Soriano. 1ra edición, Puno, 2013. Universidad Nacional del Altiplano.

Murra, John. El mundo andino, medio ambiente y economía. Fondo Editorial PUCP / IEP Instituto de Estudios Peruano. Lima, 3ra edición.

Espinoza Waldemar. Artesanos, transacciones, monedas y formas de pago en el mundo andino. Siglos XV y XVI. Tomo I, Banco Central de Reserva del Perú. Lima, 1987.

Polo de Ondegardo, 1561. Citado por W. Espinoza.

Shady Ruth. Los valores sociales y culturales de Caral-Supe, la civilización más antigua del Perú y América y su rol en el desarrollo integral y sostenible. Lima, 2008.

Shady Ruth. Caral-Supe y la Costa Norcentral del Perú: La cuna de la civilización y la formación del estado prístino. En: Historia de la Cultura Peruana. Fondo Editorial del Congreso del Perú; Lima; 2001.

Bouysse-Cassagne, Thérèse. La identidad Aymara, Aproximación histórica (Siglo XV, Siglo XVI). Institut français d’études andines IFEA – Hisbol. Lima; 2015.

Cerrón Palomino Rodolfo. Contactos y desplazamientos lingüístico en los Andes centro-sureños: el puquina, el aimara y el quechua. Boletín de Arqueología PUCP, Nº 14, 2010. Lima.

Adelaar, W.F.H. Cajamarca Quechua and the Expansion of the Huari State. En: P. Heggarty y D.G: Beresford-Jones (eds). Archaeology and Language in the Andes, 197-2017. Proceedings of the Britiish Academy 173, Oxford University Press, London, 2012. Cit. Rodolfo Cerrón Palomino.

Adelaar, W.F.H. Modeling Convergence: Towards a Reconstruction of the History of Quechua-Aymaran interaction, para publicarse en Lingua. Cit. Rodolfo Cerrón Palomino.

Macera, Pablo. Historia Perú – Mundo. Editorial Bruño. Lima, 1987.

Lanning Edward. El Perú antes de los Incas. Seminario de Historia Rural Andina UNMSM, Lima, 2001.

Stanish Charles. Ancient Titicaca, The evolution of complex Society in Southern Perú and Northen Bolivia. University of California Press Berkeley – Los Angeles – London; California 2003.

Roel Pineda Josafat. Un instrumento musical de Parakas y Q’ero. Boletín del Conservatorio Nacional de Música, 2da época, Año II, No. 30, enero-septiembre de 1951, pp. 18-29, En: Holzmann Rodolfo; Q’ero, pueblo y música; Patronato Popular y Porvenir Pro Música Clásica; Lima, 1986, 1ra edición.

Holzmann Rodolfo; Q’ero, pueblo y música; Patronato Popular y Porvenir Pro Música Clásica; Lima, 1986, 1ra edición

Van Dalen Luna Pieter. Introducción al estudio analítico de términos y definiciones de la arquitectura arqueológica, 1ra edición. Lima, 2024.

Klarich Elizabeth. Producción, papas y proyectiles: evaluando los factores principales en el desarrollo de Pukara; En: Arqueología de la cuenca del Titicaca, Perú; Luis Flores Blanco & Henry Tantaleán Eds.; IFEA – Instituto Frances de Estudios Andinos / Cotsen Institute of Archeology at UCLA; Lima 2012; 1ra Edición.

Navarro del Águila Víctor. Las tribus del Ankcu Walloc, Ediciones Atusparia, Lima, 2da edición 1983).

Bolaños César; Origen de la música en Los Andes, Instrumentos musicales, objetos sonoros y músicos de la Región Andina precolonial; Fondo Editorial del Congreso del Perú; Lima, 2007, 1ra Edición.

Umire Adán / Miranda Ana, Cultura Chiriwaya, Arena, hombre y mar, Fondo Editorial del Congreso del Perú; Lima; 2018.

Mansilla Carlos. El sistema Diatónico y Cromático en las Antaras Nazca: Las Trancas y Cahuachi; p. 202-203.

Macedo Juárez Ángel F. Sikuris del Barrio Mañazo, Siglos de devoción música y danza, 1ra Edición, 2018, Puno.

La Serna, Juan Carlos. Los conjuntos de sicuris en la ciudad del lago, en Sikuris Máscaras y diablos. La diablada y la identidad cultural en Puno. Ministerio de Cultura, Lima, 2018, p.80-86

Romero Padilla Emilio. Monografía del Departamento de Puno; 1ra edición, Puno, 2013; Universidad Nacional del Altiplano.

Calisaya José / Medrano Fernando. Sikus y Sikuris del Titiqaqa. Apuntes etnomusicológicos.1ra edición, Puno, 2013. Universidad Nacional del Altiplano.

Shady Ruth / Leyva Carlos Editores; La ciudad sagrada de Caral Supe, los orígenes de la civilización andina y la formación del Estado prístino en el antiguo Perú; Instituto Nacional de Cultura – Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe; Lima, 2003. 1ra edición.

Torero Alfredo. Idiomas de los Andes Lingüística e Historia. Lima, Segunda Edición, 2005.

Turino Thomas. Moving away from silence, Music of the Peruvian Altiplano and the Experience of Urban Migration; The University of Chicago Press; Chicago 1993.

Romero, Emilio. Monografía del departamento de Puno, Universidad Nacional del Altiplano, 3ra Edición, 2013.

La Chioma Daniela. La Antara en el arte Moche: Performance y Simbolismo.

Vásquez Cuentas Guillermo. Sikuris Mañazo: 2004-2005 Gestión digna de recordarse; p. 520-524, en Vásquez C. Escritos por la puneñidad. Universidad Nacional del Altiplano; Primera Edición, 2021.

Vásquez Cuentas, Guillermo; Albas en Puno; Los Andes, 6 febrero 2011

_________________________

* Coordinador General de la Alianza Cultural AJP y AJP Fundadores, past presidente de la Asociación Juvenil Puno – AJP. 2025.

¿Cuál es Su Reacción?
Excited
0
Happy
0
In Love
0
Not Sure
0
Silly
0
Ver Comentarios (0)

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Desplazarse A La Parte Superior